Prevenir las úlceras por presión

Imagen extraída de aquí

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A lo largo de todo este tiempo al cuidado de mi madre, al observarla día a día, me he ido percatando de que los meses de invierno son una dura carga para ella. Las temperaturas extremas, tanto el calor como el frío, siempre son malas para todos, pero las personas mayores las sufren mucho más, por eso hay que tener mucho cuidado con ellas cuando llega el invierno y el verano. 

Lo averigüé hace ya unos años.  Aquel enero empezó a debilitarse mucho, se quedaba con la mirada perdida y comía muy poco porque me resultaba muy difícil conseguir que abriera la boca, tenía que incitarla mojándole un poco los labios con agua o depositándoles pequeñas porciones de alimento para que ella las notara y conseguir, de esta forma, que al fin comiera algo. Tardaba alrededor de dos horas en comer un plato de comida, generalmente purés, papillas o sopas, nada sólido porque era imposible que masticara. Casi no caminaba y prácticamente tenía que llevarla de la cama al comedor y del comedor a la cama, que era donde pasaba todo el tiempo. Precisamente por esto, surgió un nuevo problema.

Me habían hablado ya de las úlceras y de que debía vigilarla, sobre todo si pasaba mucho tiempo tumbada o sentada, en la misma postura, pero nunca creí que fuera algo tan repentino. Realmente no lo vi venir. Ocurrió casi de un día para otro.

Cierto día mientras la duchaba me percaté de que tenía un bulto enorme en el talón. El aspecto era como una pompa de color morado clarito y algo blanquecina por la parte de la base. Parecía que le estaba creciendo algo en el pie, jamás había visto en mi vida nada igual. Entonces ni me acordé de las úlceras, la verdad es que nunca había visto una y no sabía realmente lo que era aquello ni lo que le estaba pasando a mi madre.

En urgencias me explicaron que se trataba de una úlcera por presión. Me preguntaron si había pasado mucho tiempo en la cama, respondí que sí, y me dijeron que podía llegar incluso a perder el pie. Me pidieron que saliera de la enfermería porque la cura que le tenían que hacer era algo desagradable. Por fin, al poco tiempo me la devolvieron ya con el pie vendado. La cura posterior que le realizaron duró varias semanas, durante las cuales mi madre no pudo ni caminar ni mojarse la herida. De nuevo tenía que pasar más tiempo encamada por lo que el médico me dio algunas pautas a seguir para evitar la aparición de nuevas lesiones.

Prevención

Estos son los consejos que me dio el médico para prevenir futuras úlceras. Debo decir que hasta la fecha me han servido y no ha vuelto a producírsele ninguna.

Lo mejor es la observación y la higiene diaria. Vigilar su cuerpo cada día y mantenerlo bien limpio e hidratado. Yo lo hago cada mañana al levantarla, aprovecho el aseo para mirar que no tenga heridas en la piel. Después, importante, le unto crema hidratante por todo el cuerpo. Lo bueno de todo este ritual diario, a mi entender, es que te permite detectar cualquier alteración en su piel a tiempo, y, así, de esta forma, pillar el posible problema antes de que resulte algo más grave. 

Una observación: una vez leí que los pies se deben hidratar con crema específica para esa zona, porque es más efectiva que la crema corporal, y se debe aplicar con un pequeño masaje circular desde el talón hacia los dedos pero teniendo cuidado de que no entre crema entre los dedos. Al ser el lugar donde mi madre tuvo la lesión, tengo mucho cuidado con sus pies, así que seguí estos consejos y hasta el momento todo ha ido bien. 

Yo le realizo, además, un pequeño masaje por las partes más propensas a las úlceras que son:

Imagen extraída de aquí

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Como mi madre tuvo la úlcera en el pie cuando pasa mucho tiempo en la cama le pongo un cojín o una almohada bajo los pies, de forma que estos queden al aire, pero sin que caigan bruscamente, además de envolvérselos o vendarlos. Antes, para ello, yo utilizaba un calcetín relleno con algodón para que amortiguara, pero una amiga me regaló en cierta ocasión un par de vendas para pies, las que usan en los hospitales para prevenir las úlceras de los enfermos y es lo que le coloco cada noche, incluso en verano.

También es importante cambiarlo de postura. Yo no sé cómo se mueve a un enfermo encamado, pero en algunas asociaciones de enfermos de Alzheimer ofrecen cursillos o asesoramiento sobre la mejor técnica para realizarlo. También puedes consultar en la web. En YouTube encontrarás montones de vídeos que explican  cómo hacerlo sin dañarte tú ni dañar al enfermo. Con los cambios posturales consigues que su cuerpo no repose siempre sobre los mismos puntos de presión evitando, así, o retardando, la aparición de úlceras. De todas formas, debes seguir observando su cuerpo cada día.

Espero que estos consejos te hayan servido de algo. No obstante, y teniendo en cuenta que no soy profesional, te aconsejo que visites esta página, bastante interesante, con un video explicativo sobre los cambios posturales del enfermo en la cama y una guía de prevención de úlceras para personas cuidadoras. Si no te sientes seguro de poder realizarle tú mismo esos cambios, pide ayuda o consejo a un profesional que te enseñe a hacerlo.

¡Mucho ánimo!

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