Un error que cambiaría, como cuidadora

caminosEn estos años al cuidado de mi madre he tenido que aprender a base de cometer muchos errores. Por sí sólo, esto no tiene por qué ser malo, ya que adquirir experiencia requiere reconocer las propias equivocaciones y saber rectificarlas. Sin embargo, en este caso pesa más sobre la conciencia ya que la persona que pagó por alguno de ellos fue mi madre.

Al comienzo de todo esto, al poco tiempo de habérsele diagnosticado el Alzheimer mi madre empezó a recluirse en casa. Tenía miedo de salir a la calle, ella que siempre le había gustado pasear con sus amigas, tomar algo con ellas en una terraza, ir al centro de adultos donde enseñaba a leer a las mujeres que no sabían, es decir, mantener una vida social activa. Me dí cuenta que, poco a poco, salía cada vez menos, sin embargo, y aquí está mi fallo, yo la dejé, no hice nada para cambiarlo. Si tuviera la oportunidad de hacerlo de forma diferente, le habría insistido en salir, intentando convencerla, o me habría ofrecido a salir a pasear con ella, ya que le gustaba mucho estar conmigo. Creo, sinceramente, que si me hubiera, en ese momento, implicado más con ella, habría conseguido convencerla de que saliera de casa. Y estoy segura de que su vida ahora podría haber sido algo diferente.

La consecuencia que esto tuvo para ella es que sus piernas perdieron agilidad  y fuerza, y cuando al fin me decidí a acompañarla a dar un paseo, ya era muy tarde, porque se mareaba en la calle y no podía andar en el exterior durante demasiado tiempo, ya que se cansaba en seguida y teníamos que volver al instante, sin ni siquiera haber podido dar un paso.

Ahora, se pasa el día deambulando por la casa, aunque sus pasos son cada vez más y más lentos y torpes. Pienso que quizás el haberle insistido más en salir, cuando aún podía, le hubiera servido para mantener durante más tiempo su vitalidad, y, quizás, su mente también se hubiera deteriorado más lentamente. Tampoco lo sé exactamente, no soy médico, pero es algo que me parece de pura lógica.

No sé quién soy yo para aconsejar nada, pero mirando atrás y recordando esta historia me atrevería a decirte que si una persona cercana a tí sufre de Alzheimer y observas que deja de hacer cosas que le gustaban y que aún podría seguir haciéndolas, le animes con todos los argumentos que puedas a que lo haga, incluso, ofrecerte a hacerlo con él, porque quizás lo que realmente quiere es estar en tu compañía. Intenta que su vida siga pareciéndose en la medida de lo posible y durante el tiempo que sea posible a la vida que él conocía. Eso es algo que mi madre se perdió por mi inexperiencia.

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6 respuestas a Un error que cambiaría, como cuidadora

  1. Isa, preciosa. En esta vida, y especialmente en esta enfermedad, de nada sirve el “si yo hubiera…” Lo hiciste, has hecho y haces lo mejor que puedes y sabes. Los cuidadores de un enfermo de Alzheimer no somos profesionales. Cuando nos topamos con esta enfermedad, lo hacemos sin saber en lo que nos metemos y por supuesto sin haber pretendido meternos en ello. No es una carrera que estudiaríamos con gusto, aprendemos a ser cuidadores porque esta enfermedad no nos da otra alternativa y porque queremos lo mejor para nuestro enfermo. ¿Que nos equivocamos? Pues sí, pero es que somos humanos. Y estoy segura de que en todo este tiempo nos has hecho otra cosa que darle a tu madre un inmenso amor. Eso es lo importante de la gran lección que aprendemos cuando empezamos a “ser cuasi expertos en la enfermedad de Alzheimer”. Un abrazo

    • Muchísimas gracias por esas palabras, Alicia. Lo agradezco, de veras. No soy una persona victimista y suelo mirar hacia adelante, pero de veras que se agradece que alguien alguna vez te diga que lo que haces está bien aunque te equivoques. Gracias, guapa!!! Besitos!!

  2. Pingback: ¿Conoces a “Mi vida con el Alzheimer”? vía @markeleva | El Taller de mis Memorias

  3. Hola, acaban de confirmar el diagnóstico de mi marido, Juan, estoy totalmente desorientada con este tema. De momento me viene grande, lo reconozco. Iré tomando conciencia y os iré leyendo.
    Por mi parte, doble agradecimiento. Esta entrada respecto al error de dejar que la inactividad les absorba me va a ser de gran ayuda. En general, veo mucha actividad en los blogs, tanto sobre la propia enfermedad como ayudando a la familia y entorno.
    Gracias por compartir tan valiosas experiencias, iré siguiendo vuestras entradas. Cata

    • Hola, ¿qué tal? Muchas gracias por dejar tu comentario. Antes, decirte que no soy profesional, pero llevo casi 10 años de cuidadora y algo voy conociendo ya esta enfermedad.
      Si a tu marido acaban de diagnosticarle, aunque no todos los enfermos son iguales, aún podrá hacer una vida muy normal durante algún tiempo. Lo único bueno de que esta enfermedad sea progresiva es que al cuidador le va dando tiempo a adaptarse a las circunstancias. Tu desorientación es normal y lógica, acabas de saberlo y te sientes perdida. En lo que pueda ayudarte, aquí estoy, pero ya sabes, no soy profesional, pero sí puedo orientarte.
      No te quedes sola, infórmate sobre alguna asociación cerca de tu casa y ve a verlos. Ellos tienen una buena organización y podrán ayudarte más de lo que imaginas.
      Mucho ánimo y besitos a los dos!!

      • Muchas gracias, acepto tu oferta. Iré preguntándote. De momento no he decidido ir a AFAM. Seguro que según vayamos (él, los hijos y yo) aceptando y asimilando la situación nos acercaremos para ver qué actividades y servicios ofrecen. Saludos.

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